lunes, 16 de noviembre de 2009

Castro Marim y su Castillo.




Antes de que existiera ese gran puente que une a dos paises sobre el río Guadiana, los asiduos visitantes en busca de toallas, mantas y café, con el primer pueblo que se encontraban era Vila Real de San Antonio. Una agradable villa en la misma desembocadura del rio; pero ahora la bienvenida al Algarve la da una preciosa fortaleza en lo alto de un cerro de la villa de Castro Marim.
Castro Marím, pequeña villa, junto al estuario del río Guadiana y rodeado de salinas, se encuentra defendida por dos preciosas fortalezas aún existentes, aunque sólo una es visitable; es pueblo tranquilo, excepto los días de mercado, cuando los vecinos de las feligresías próximas se acercan para comprar o vender las hortalizas sus huertos o sus buenos quesos artesanales.
Su origen está situado por algunos historiadores en época fenicia, y su castro fue paulatinamente ocupado por cartagineses, romanos, vándalos, árabes hasta la reconquista cristiana. Las prmeras murallas datadas en el castillo son del siglo VIII a c. Fueron los árabes, quieres compredieron la gran importancia estratégica del puesto y comenzaron la construcción de una verdadera fortaleza.
Durante el reinado de Sancho II, es la Orden de Santiago quien reconquita la villa en 1242. Pocos años depués, en 1279 D. Dinis refuerza la construcción.
En 1319, tras la disolución de la orden del Temple por el Papa Clemente V, el Castillo pasa a manos de la Orden de Cristo, sucesora de la perseguida orden del Temple en el reino de Portugal, donde encontró refugio. El castillo pasa a ser residencia del Infante D. Henrique, maestre de la orden y vive su mayor explendor.
Durante la Guerra de la Restauración, se ve reforzada y adaptada a la artillería y se construyen los fuertes de Sao Sebastiao y Santo Antonio. Tras el terremoto de Lisboa en 1755, en el que quedó gravemente dañado fue reparado por órden del Rey D. José I. Actualmente la fortaleza es monumento Nacional y en su interior tiene un pequeño museo arqueológico.

1 comentario:

  1. Bonito paseo por tierras tan vecinas y tan desconocidas.
    Cosa será que a las mujeres siempre les tira más ir a Vila Real a por esas prendas y esas toallas, que como dicen los humoristas les da miedo el agua, que aun no entré en Castro Marim. La próxima vez será, o por lo menos lo intentaré.
    Precioso post caminante.

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