viernes, 1 de junio de 2012
Ruta: Desde la ensenada de Bolonia a Punta Camarinal. Alegato en defensa de Valdevaqueros. Tarifa
lunes, 26 de marzo de 2012
Desde Galaroza hasta el Castaño del Robledo por el Ribera de Jabugo (Huelva)
Siempre me a gustado Galaroza. Será porque aquí nacieron gran parte de mis lazos de amistad será porque he pasado muchas horas cuestas arriba y cuestas abajo. Es verdad que no tantas como en Grazalema, pero igual de absorvente.
Decido caminar hacia el Castaño del Robledo
La ruta comienza al borde de la carretera nacional, a pocos metros del bar Venecia sale un callejoncillo a la izquierda. Entramos por una vereda, pronto cruzamos el ribera de Jabugo, quitando los primeros metros de sube y baja la mayor parte del camino es una ligera pendiente ascendente y los últimos metros la subida se acentúa.
A unos 2 km de la salida nos encontramos a la izquierda el camino que debe de conducir desde Galaroza hasta Fuenteheridos, unos metros más adelante, sobre un pequeño puente se cruza el ribera y casi inmediatamente volvemos a cruzarlo. Ya únicamente nos queda subir hasta el Castaño del Robledo.

Longitud: 5 km (sólo ida)
Dificultad: media
jueves, 1 de marzo de 2012
El pinsapar de Luis Ceballos - Yunquera (Málaga)
Un viejo amigo me pide que le acompañe, a la Yunquera, desea enseñarme la sierra. No se que responder, no tengo ni idea donde se encuentra. El primer instinto es enterarme donde se encuentra. Luego, rápidamente razono, calculo, cuantos kilómetros pueden ser, el tiempo que me llevará, la carretera, el tiempo... Acepto.
La Yunquera, es un pequeño pueblo malagueño, en las estribaciones de la Sierra de las Nieves y a pocos kilómetros de la Costa del Sol, parece y seguro que lo es un pueblo tranquilo, donde la prisa y el estrés no deben de asomarse mucho por sus aceras.
La Ruta se inicia en Yunquera, junto al nacimiento del arroyo. Alguien me comentó que el agua salía caliente del manantial. No dude en arriesgar mi vieja vida y acercarme, por la verdina a tocarla y comprobar si realmente el agua salía caliente. Quien quiera saberlo que lo compruebe en persona.
Tomamos dirección hacia el camping "El Pinsapo Azul", a la derecha dejamos las instalaciones deportivas y tomamos la pista forestal. Pronto nos encontramos la cantera de áridos y se va viendo a ambos lados huertas y bancales con algún que otro cultivo de vid.
Entramos en el monte, y podemos ir viendo, zonas donde abundan los olivos, con otras de pinos de repoblación. A unos 2 kilómetros podremos ver zonas donde curiosamente hay castaños, pues en estas latitudes no suelen abundar.
A unos 3 kilómetros pasaremos un paso canadiense, y habremos entrado en el parque natural. A la derecha sale la pista que conduce al puerto del Sucillo y a la derecha la pista que nos va a conducir al pinsapar de Luis Ceballos.
Mientras vamos subiendo podremos contemplar las típicas formas de estos singulares abetos.
El pinsapar de Luis Ceballos o de las lajas, como también se conoce, es relativamente reciente pues en el siglo XIX en esta zona se cultivaban vides hasta que la xilosena acabó con ellas. Posteriormente, cuando en los años 60 del siglo XX se fue abandonando la ganadería, los pinsapos volvieron a conquistar estos montes.
Llegamos al mirador de Luis Ceballos, no dudo que la vista debe se ser formidable, pero una espesa niebla da una extraña sensación fantasmal al pinsapar.

lunes, 12 de diciembre de 2011
Adolfo returns to Chefchaouen
Por eso, durante el mes de diciembre, me gusta perderme en Xauen, o Chefchaouen, nunca me quedó claro como se escribe. Cambio el gris de España por el azul por el turquesa o por el lila, es la ciudad del color.
No me importaría morirme aquí. Me duelen los pies, creo haber recorrido todos los recovecos de Xauen, pero seguro que aún me debe de quedar un rincón mágico de este pueblo por conocer. Paso las horas, callejón arriba, callejón abajo. Arriba y abajo, ahora derecha y después izquierda, camino asombrado y sin rumbo fijo. Las mujeres se esconden a mi paso, los niños van y vienen con cierta indiferencia ante mi presencia. Camino desde el desayuno hasta que empieza a caer la noche. A veces me siento en un escalón y contemplo como pasa la gente.
Tengo una triste sensación, cada vez me cuesta más llegar a Xauen. 51 km, en dos horas y media. Eso lo que he tardado en recorrer la carretera entre Tetuan y Xauen. Anas me ha recogido en Ceuta y me conduce a toda velocidad en su nuevo Megane por una carretera endiablada. Disimulo mi pánico mirando como avanza el tiempo por las ventanillas. Hablamos de cosas banales, del tiempo, del trabajo, de su novia, de cuando él iva en bicicleta desde Tetuán hasta Xauen.
Desayunando me comentaron que tras las montañas de Xauen se encuentra un bosques de pinsapos. Creo que intentaré llegar a ellos. Fracaso, sin planos, sin comida, sin mochila, sólo con una botella de agua y mis ganas, no he podido ni realizar un tercio del camino esperado. Creo que si llego a volver, la próxima vez lo intentaré.
Cuatro días sin televisión, sin radio, sin prensa, sin noticias. Nadie me habla de la crisis, de la austeridad, de recortes sociales, de salvar el euro. Tiene su lógica: para ellos la crisis y la austeridad es la forma normal de su vida.
viernes, 11 de noviembre de 2011
Ruta: Rodeando el Cerro del Castaño - El Castaño del Robledo (Huelva)

Longitud: 5,5 km
Dificultad: fácil
viernes, 7 de octubre de 2011
15th October UNITED FOR A GLOBAL CHANGE

jueves, 25 de agosto de 2011
Antiguo camino entre el Garrobo y Sevilla
Salgo de Gerena, dirección a el Garrobo. Pasado el km nº 9, a la derecha, aparco. Me encuentro junto al Cerrado Grande de la Parrita, el antiguo camino que unía El Garrobo con Sevilla. Pienso un poco, calculo que entre la salida y llegar hasta la autovía A-66 me quedará algo más de una hora de camino, más otra de vuelta, con lo que con un poco de suerte, estaré de vuelta antes de que anochezca.
En campo está seco, pero no por ello le quita la belleza a estos parajes. Tengo la impresión de que es una zona poco conocida, lo que sin duda es una pena. Me gusta la soledad de andar solo, de no tener que hablar con nadie y empiezo a sentirme un poco como el cabo Lituma y morir solo pero en vez de los Andes en medio del campo.
El camino pronto se estrecha, transcurre entre un viejo muro de pizarra y una valla de espinos. Fácil de andar, aunque se observan muchas charcas secas, por lo que he de suponer que en la época de lluvias no debe de ser andarlo y acabar seco.
Sobre las lomas se ven encinas, y algo más adelante, alguna que otra parcela sembrada de olivos. Los pajarillos espantados por mis viejos pasos alzan el vuelo y algún conejo escopeteado se cruza en mi camino.
Calculo que ya habré recorrido más de un tercio del camino de ida. Me sorprende cruzar un arroyo, donde a finales del mes del mes de agosto todavía corre el agua. Tal vez sea el arroyo las Torres o un pequeño afluente de él. Antes de cruzarlo las ranas se refugian entre las piedras.
El camino sube un poco hacia arriba y a la derecha deja de verse las encinas que han sido sustituidas por olivos.
El camino se abre y llego al viaducto de la autovía A-66 en el kilómtro 788. Durante un buen rato me quedo observando el incesante flujo de vehículos. Es hora de volver antes de que este sábado me agarre la noche. Al contrario que al Cabo Lituma cuya muerte es inminente, creo que sobreviviré.

Longitud: 4,6 km sólo ida
Dificultad: fácil

