martes, 26 de octubre de 2010

Ruta: de la cala del Plomo a la cala de en medio - Cabo de Gata (Almería)

Tal vez ni se pueda clasificar como ruta, este pequeño sendero que conduce a uno de los mejores rincones del parque natural del Cabo de Gata.

El sendero une la cala del plomo con la cala del medio, rodeando un pequeño promontorio y su saliente al mar.
La cala del medio es una playa tranquila, de aguas tranquilas, protegida de los vientos y no urbanizada, separada del pueblo de Aguamarga unos 3 km.

El "senderito", comienza junto a una vieja construcción el la rambla del plomo, a la cual se puede llegar en coche por un carril de unos 10 km algo bacheado y en tiempos lluviosos difícil de transitar.


Consejo: no hace falta llevar bañador.











jueves, 7 de octubre de 2010

¿En que momento se nos jodió el Perú?

Niñas malas, fujimoris, revolucionarios barbudos, pantaleones, prostitutas, senderistas, tupamarus, intelectuales, uranias, chivos, brasileñas y el chino pan pan, tigres collanzos, caudillos, Ciudad Trujillo, hipopótamos, celebritos y ricarditos, Lima, París, Londres, Tokio y el rastro de Madrid.

Todo un mundo que se merece, al menos, un Nobel.

sábado, 2 de octubre de 2010

Caminante no hay Camino se une al reto "El Quijote 2.0"

Caminante no hay camino se une al proyecto "Quijote 2.0" y salir caminando tras el caballero más universal.

Uniros al reto!

jueves, 23 de septiembre de 2010

Ruta: Vía verde de Itálica: Tramo entre Olivares y Salteras. (Sevilla)

La vía verde de Itálica ya fue tratada en la entrada
http://kaminantenohaykamino.blogspot.com/2009/07/ruta-ferrocarril-minero-aznalcollar.html. En este septiembre pre-otoñal he aprovechado una fresca mañana de lunes para recorrer el tramo que transcurre entre la SE 3405 Gerena-Olivares y la SE3409, la carretera a Salteras. Hubiera deseado continuar hasta Santiponce, pero dos razones me los impidieron: la edad y poder tener otra excusa para volver a salir al campo: acabar de recorrer la vía verde. Aún así, quedarían dos tramos más por publicar, que sería el tramo entre la carretera de Gerena a Olivares hasta el viaducto de la Pizana, tramo en sí muy interesante pues se pueden observar las últimas infraestructuras en píe del trazado ferroviario como el viejo depósito de agua o la estación de empalme y tramo entre la carretera de Aznalcollar y la corta de los frailes con su puente sobre el arroyo aún en pié.

Este tramo de la ruta se inicia en la carretera Gerena y Olivares. Entre el Cortijo de Conti y la Torre Mocha, a mano izquierda nos encontramos lo que parece un camino de tierra, pero es el antiguo trazado del ferrocarril. Transcurre entre sembrados de cereales y girasoles, ahora escrupolosamente segados. De perfil casi llano, subiendo y bajando pequeñas lomas apta para toda clase de público. A la mitad del recorrido podremos ver unas de las mejores vistas de Gerena que se pueda disfrutar en la vega.

Durante el recorrido aún se pueden observar restos de las traviesas del antiguo ferrocarril, recoger oxidados tornillos y contemplar alguna vieja obra de fábrica.

Es difícil perderse en este sendero, aunque que carece de todo tipo de señalización, pues son pocos los caminos que lo cruzan, uno de ellos es la ruta del agua, frencuentada por bastantes ciclistas. Este tramo finaliza en la carretera a Olivares junto a unos viejos eucaliptos, pero quien tenga fuerzas puede continuar hasta Santiponce.

Longitud de tramo: 8 km (ida y vuelta)
Tiempo: 2,5 h
Dificultad: fácil

jueves, 9 de septiembre de 2010

La ensenada de Bolonia - Entre Tarifa y Zahara (Cádiz)

Agosto 2010, ayer Gerena ardía. Acabo de abandonar el carro y sin pensarlo me sumerjo en el océano. "la concha e de mi madre", Siento sus aguas frías como se clavan en mi cabeza, y sin saber el porqué me viene a la mente el cuento de mi paisano Mario Orlando Benedetti del reloj de números romanos parado. Una voz me llama: "¡Viejo boludo te vas a morir!", saco la cabeza del frío océano mi miro hacia la orilla: "La concha de mi madre, Bolonia!


La ensenada de Bolonia, Baelo Claudia para sus fundadores romanos, se encuentra en el nº 1 de mi top ten personal de las mejores playas de Iberia. Tiene todo lo que le pido a la mar: tranquilidad, limpieza y su belleza natural. ¿En que otro rincón de esta vieja piel de toro se puede encontrar lo que estoy contemplando?. En un lado su duna de arena sahariana, en el centro la vetusta Baelo Claudia, en la lontananza África. Y por muy concurrida que éste, siempre puedo encontrar un rincón entre las barcas donde poder descansar junto a este mar lejos del quilimbo de la ciudad.

Incluso, hoy hasta el levante me ha respetado, ese viento que en otra playa la podría hacer desagradable, pero en ésta todo se lo perdono.

Son las 8 de la tarde, y una voz familiar de despierta de mi sueño: -Flaco, ¿nos vamos?

lunes, 12 de julio de 2010

El tiempo para un europeo

...El europeo y el africano tienen un sentido del tiempo completamente diferente; lo perciben de maneras dispares y sus actitudes también son distintas. Los europeos están convencidos de que el tiempo funciona independientemente del hombre, de que su existencia es objetiva, en cierto modo exterior, que se halla fuera de nosotros y que sus parámetros son medibles y lineales. Según Newton, el tiempo es absoluto: "Absoluto, real y matemático, el tiempo transcurre por sí mismo y, gracias a su naturaleza, transcurre uniforme; y no en función de alguna cosa exterior". El europeo se siente como su siervo, depende de él, es su súbdito. Para existir y funcionar, tiene que observar todas sus férreas e inexorables leyes, sus encorsetados principios y reglas. Tiene que respetar plazos, fechas, días y horas. Se mueve dentro de los engranajes del tiempo; no puede existir fuera de ellos. Y ellos le imponen su rigor, sus normas y exigencias. Entre el hombre y el tiempo se produce un conflicto insalvable, conflicto que siempre acaba con la derrota del hombre: el tiempo lo aniquila.
Los hombres del lugar, los africanos, perciben el tiempo de manera bien diferente. Para ellos, el tiempo es una categoría mucho más holgada, abierta, elástica, subjetiva. Es el hombre el que influye sobre la horma del tiempo, sobre su ritmo y su transcurso (por supuesto, sólo aquel que obra con el visto bueno de los antepasados y los dioses). El tiempo, incluso, es algo que el hombre puede crear, pues, por ejemplo, la existencia del tiempo se manifiesta a través de los acontecimientos, y el hecho de que un acontecimiento se produzca o no, no depende sino del hombre."
Todo lo contrario de la manera de pensar europea.
Traducido a la práctica, eso significa que si vamos a una aldea donde por la tarde debía celebrarse una reunión y allí no hay nadie, no tiene sentido la pregunta: "¿Cuándo se celebrará la reunión?, La respuesta se conoce de antemano: "Cuando acuda la gente"
De modo que el africano que sube a un autobús nunca pregunta cuándo arrancará, sino que entra, se acomoda en un asiento libre y se sume en el estado en que pasa gran parte de su vida, en estado de inerte espera.
-¡Esta gente tiene una capacidad extraordinaria de espera! - me dijo en una ocasión un inglés que llevaba mucho tiempo viviendo aquí-. Capacidad, aguante, ¡es un sexto o séptimo sentido!... (Ébano. Rysazrd Kapuscinski)


Por eso cuando viajo a África, los intento emular: me acomodo donde puedo y me pongo a esperar.






sábado, 19 de junio de 2010

In memoriam: José de Sousa Saramago




"Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar, necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte." José Saramago.