lunes, 10 de enero de 2011

Ruta: Canuto de Valdeinfierno - Parque Natural de los Alcornocales - Los Barrios (Cádiz)

Los canutos son barrancos caracterizados por la presencia de una flora semitropical. El canuto del arroyo Valdeinfierno, situado en el Sur del Parque Natural de los Alcornocales, en las proximidades del pantano del rio Palmones y cerca del puerto del Palancar, donde se pueden visitar unas curiosas tumbas antropomórficas excavadas en la piedra, cuya visita tengo aún pendiente.

Aunque se desconoce el origen el nombre de Valdeinfierno, podría provenir de la espesa vegetación que se encuentra en el barranco o por encontrarse próximo al lugar de una cruenta batalla entre moros y cristianos.

En comienzo de la ruta se inicia en la antigua carretera A381, ahora convertida en vía de servicio de la Autovía Ruta del Toro, si se viene de Jeréz a los Barrios se debe de tomar la salida posterior al túnel siguiente al del pantano del río Palmones, y si accede por los Barrios se debe tomar la primera salida una vez superado el primer falso túnel. Junto a la antigua carretera encontraremos un pequeño parking, tomaremos un amplio carril, que en realidad es la vía pecuaria Medina-Sidonia San Roque, a unos 2,5 kilómetros nos encontraremos la casetilla del guarda forestal, donde giraremos a la derecha y empezaremos a caminar paralelo al arroyo. Desde la casetilla del guarda forestal comienza parte del sendero que se encuentra adaptado para discapacitados, pasearemos junto a la rivera del río, sembrada de tupidos musgos que llegan a colonizar árboles completos, todo un gran espectáculo.


Finalizado el sendero adaptado, continuamos paralelo al margen derecho del arroyo, a unos trescientos metros encontraremos una vereda que se abre camino, monte arriba, llegando, entre alcornoques a lo alto de una loma, desde donde se contempla una bonita vista del parque de los alcornocales.

Subida la loma giraremos a la derecha en busca del camino, hasta llegar a una verja que conecta de nuevo con la vía pecuaria.



Recorido: 4,5 km




Tipo: Semilineal




Dificultad: Fácil

martes, 26 de octubre de 2010

Ruta: de la cala del Plomo a la cala de en medio - Cabo de Gata (Almería)

Tal vez ni se pueda clasificar como ruta, este pequeño sendero que conduce a uno de los mejores rincones del parque natural del Cabo de Gata.

El sendero une la cala del plomo con la cala del medio, rodeando un pequeño promontorio y su saliente al mar.
La cala del medio es una playa tranquila, de aguas tranquilas, protegida de los vientos y no urbanizada, separada del pueblo de Aguamarga unos 3 km.

El "senderito", comienza junto a una vieja construcción el la rambla del plomo, a la cual se puede llegar en coche por un carril de unos 10 km algo bacheado y en tiempos lluviosos difícil de transitar.


Consejo: no hace falta llevar bañador.











jueves, 7 de octubre de 2010

¿En que momento se nos jodió el Perú?

Niñas malas, fujimoris, revolucionarios barbudos, pantaleones, prostitutas, senderistas, tupamarus, intelectuales, uranias, chivos, brasileñas y el chino pan pan, tigres collanzos, caudillos, Ciudad Trujillo, hipopótamos, celebritos y ricarditos, Lima, París, Londres, Tokio y el rastro de Madrid.

Todo un mundo que se merece, al menos, un Nobel.

sábado, 2 de octubre de 2010

Caminante no hay Camino se une al reto "El Quijote 2.0"

Caminante no hay camino se une al proyecto "Quijote 2.0" y salir caminando tras el caballero más universal.

Uniros al reto!

jueves, 23 de septiembre de 2010

Ruta: Vía verde de Itálica: Tramo entre Olivares y Salteras. (Sevilla)

La vía verde de Itálica ya fue tratada en la entrada
http://kaminantenohaykamino.blogspot.com/2009/07/ruta-ferrocarril-minero-aznalcollar.html. En este septiembre pre-otoñal he aprovechado una fresca mañana de lunes para recorrer el tramo que transcurre entre la SE 3405 Gerena-Olivares y la SE3409, la carretera a Salteras. Hubiera deseado continuar hasta Santiponce, pero dos razones me los impidieron: la edad y poder tener otra excusa para volver a salir al campo: acabar de recorrer la vía verde. Aún así, quedarían dos tramos más por publicar, que sería el tramo entre la carretera de Gerena a Olivares hasta el viaducto de la Pizana, tramo en sí muy interesante pues se pueden observar las últimas infraestructuras en píe del trazado ferroviario como el viejo depósito de agua o la estación de empalme y tramo entre la carretera de Aznalcollar y la corta de los frailes con su puente sobre el arroyo aún en pié.

Este tramo de la ruta se inicia en la carretera Gerena y Olivares. Entre el Cortijo de Conti y la Torre Mocha, a mano izquierda nos encontramos lo que parece un camino de tierra, pero es el antiguo trazado del ferrocarril. Transcurre entre sembrados de cereales y girasoles, ahora escrupolosamente segados. De perfil casi llano, subiendo y bajando pequeñas lomas apta para toda clase de público. A la mitad del recorrido podremos ver unas de las mejores vistas de Gerena que se pueda disfrutar en la vega.

Durante el recorrido aún se pueden observar restos de las traviesas del antiguo ferrocarril, recoger oxidados tornillos y contemplar alguna vieja obra de fábrica.

Es difícil perderse en este sendero, aunque que carece de todo tipo de señalización, pues son pocos los caminos que lo cruzan, uno de ellos es la ruta del agua, frencuentada por bastantes ciclistas. Este tramo finaliza en la carretera a Olivares junto a unos viejos eucaliptos, pero quien tenga fuerzas puede continuar hasta Santiponce.

Longitud de tramo: 8 km (ida y vuelta)
Tiempo: 2,5 h
Dificultad: fácil

jueves, 9 de septiembre de 2010

La ensenada de Bolonia - Entre Tarifa y Zahara (Cádiz)

Agosto 2010, ayer Gerena ardía. Acabo de abandonar el carro y sin pensarlo me sumerjo en el océano. "la concha e de mi madre", Siento sus aguas frías como se clavan en mi cabeza, y sin saber el porqué me viene a la mente el cuento de mi paisano Mario Orlando Benedetti del reloj de números romanos parado. Una voz me llama: "¡Viejo boludo te vas a morir!", saco la cabeza del frío océano mi miro hacia la orilla: "La concha de mi madre, Bolonia!


La ensenada de Bolonia, Baelo Claudia para sus fundadores romanos, se encuentra en el nº 1 de mi top ten personal de las mejores playas de Iberia. Tiene todo lo que le pido a la mar: tranquilidad, limpieza y su belleza natural. ¿En que otro rincón de esta vieja piel de toro se puede encontrar lo que estoy contemplando?. En un lado su duna de arena sahariana, en el centro la vetusta Baelo Claudia, en la lontananza África. Y por muy concurrida que éste, siempre puedo encontrar un rincón entre las barcas donde poder descansar junto a este mar lejos del quilimbo de la ciudad.

Incluso, hoy hasta el levante me ha respetado, ese viento que en otra playa la podría hacer desagradable, pero en ésta todo se lo perdono.

Son las 8 de la tarde, y una voz familiar de despierta de mi sueño: -Flaco, ¿nos vamos?

lunes, 12 de julio de 2010

El tiempo para un europeo

...El europeo y el africano tienen un sentido del tiempo completamente diferente; lo perciben de maneras dispares y sus actitudes también son distintas. Los europeos están convencidos de que el tiempo funciona independientemente del hombre, de que su existencia es objetiva, en cierto modo exterior, que se halla fuera de nosotros y que sus parámetros son medibles y lineales. Según Newton, el tiempo es absoluto: "Absoluto, real y matemático, el tiempo transcurre por sí mismo y, gracias a su naturaleza, transcurre uniforme; y no en función de alguna cosa exterior". El europeo se siente como su siervo, depende de él, es su súbdito. Para existir y funcionar, tiene que observar todas sus férreas e inexorables leyes, sus encorsetados principios y reglas. Tiene que respetar plazos, fechas, días y horas. Se mueve dentro de los engranajes del tiempo; no puede existir fuera de ellos. Y ellos le imponen su rigor, sus normas y exigencias. Entre el hombre y el tiempo se produce un conflicto insalvable, conflicto que siempre acaba con la derrota del hombre: el tiempo lo aniquila.
Los hombres del lugar, los africanos, perciben el tiempo de manera bien diferente. Para ellos, el tiempo es una categoría mucho más holgada, abierta, elástica, subjetiva. Es el hombre el que influye sobre la horma del tiempo, sobre su ritmo y su transcurso (por supuesto, sólo aquel que obra con el visto bueno de los antepasados y los dioses). El tiempo, incluso, es algo que el hombre puede crear, pues, por ejemplo, la existencia del tiempo se manifiesta a través de los acontecimientos, y el hecho de que un acontecimiento se produzca o no, no depende sino del hombre."
Todo lo contrario de la manera de pensar europea.
Traducido a la práctica, eso significa que si vamos a una aldea donde por la tarde debía celebrarse una reunión y allí no hay nadie, no tiene sentido la pregunta: "¿Cuándo se celebrará la reunión?, La respuesta se conoce de antemano: "Cuando acuda la gente"
De modo que el africano que sube a un autobús nunca pregunta cuándo arrancará, sino que entra, se acomoda en un asiento libre y se sume en el estado en que pasa gran parte de su vida, en estado de inerte espera.
-¡Esta gente tiene una capacidad extraordinaria de espera! - me dijo en una ocasión un inglés que llevaba mucho tiempo viviendo aquí-. Capacidad, aguante, ¡es un sexto o séptimo sentido!... (Ébano. Rysazrd Kapuscinski)


Por eso cuando viajo a África, los intento emular: me acomodo donde puedo y me pongo a esperar.